La eficiencia energética es la relación entre la energía consumida y los productos o servicios finales obtenidos. Para conseguir ahorros energéticos debemos reducir la demanda energética nuestro edificio y aumentar el rendimiento de los equipos instalados.
La demanda energética está directamente relacionada con la envolvente del edificio. Para reducir la demanda debemos aislar correctamente muros y fachadas, cajas de persianas, puentes térmicos y disponer de ventanas con alto aislamiento. Si reducimos la demanda minimizaremos las pérdidas de calor al exterior durante el invierno y las pérdidas de frío durante el verano y en consecuencia, el consumo en calefacción y refrigeración. Para detectar los puntos a mejorar en los edificios lo más adecuado, es analizar el edificio con una cámara termográfica, con la que podemos detectar los puntos de fuga de calor o frío.
Veamos un ejemplo de una fotografía termográfica:
eficiencia energética - termografíaEn la vivienda podemos apreciar importantes pérdidas de calor en los bordes de las ventanas, en las cajas de las persianas y en los puentes térmicos de encuentro de la fachada con el forjado. Mejorando los aislamientos en estos puntos podemos reducir nuestro consumo en calefacción.
El rendimiento de los equipos instalados lo aumentamos, sustituyendo los equipos por otros más eficientes y llevando a cabo un correcto mantenimiento de equipos. La principal fuente de consumo en viviendas es la calefacción por ello, sustituyendo calderas antiguas por otras más eficientes se pueden conseguir importantes ahorros de energía. Actualmente los equipos más eficientes son calderas de condensación, calderas de biomasa y bombas de calor aerotérmicas y geotérmicas. Estos equipos se pueden combinar con un sistema de energía solar térmica.